Simpatía por el diablo #VDLN


Pasó la semana santa y no hemos visto una sola procesión. Mira que he crecido en colegios de monjas y me he vestido de capuchina en las procesiones del pueblo, pero no les he dado el gusto a mis pobres padres de seguir por la senda del catolicismo. Y Papá-Raro más de lo mismo. Cuando nació Niña-Rara una de las preguntas que con más insistencia nos hacían era que cuándo íbamos a bautizarla. Y qué quieres que te diga, no siendo en la actualidad creyentes ni teniendo la más mínima intención de educarla de ese modo, lo de hacer el paripé y la fiesta del bautizo por agradar a la familia me habría parecido terriblemente incoherente e incluso irrespetuoso.

Una vez asumido por los abuelos y bisabuelas que "si a la niña le pasa algo, se va al limbo", nos tomamos todo esto con humor. El domingo de ramos la abuela les regaló a Niña-Rara y a su primo sendas palmas, y tras enviar al grupo familiar una foto de los peques, el comentario de mi hermano fue "Mira cómo le arrea con la palma a la prima atea". Humor absurdo de familia. Con tales precedentes, el otro día estábamos escuchando la radio en la cocina y sonó Sympathy for the Devil: pues juro que de repente mi pequeña aspirante a rockera se puso a bailar entusiasmada y a imitar el "uh uh" de los coros. Creo que los abuelos la han perdido ya para la causa...


Os dejo esta primerísima versión que es la que más me gusta, porque aunque sigan dando guerra, con los años también da la impresión de que han bajado el tempo.



1 comentario:

  1. Por mi afán de experimentarlo todo, llegué a desfilar un viernes santo en procesión, bajo una armadura del siglo XVI. En cuanto movías un músculo pellizco de los de sangre. Una semana el cuerpo dolorido y eso que era un chavalillo. No me quedaron ganas de repetir. Igual viene de ahí mi simpatía por el diablo. Temazo. Feliz semana.

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