No al rincón de pensar

Campaña #elrincondeconstruir

Hoy he llegado a la parada del autobús para ir a trabajar y me he encontrado el cartel que ilustra esta entrada. Mi primera reacción ha sido de indignación ante la imagen: una silla de cara a la pared, en el rincón de pensar al que por desgracia se acudía con frecuencia en nuestra infancia y que lamentablemente algunos siguen considerando un recurso educativo eficaz.

El cartel forma parte de una campaña de "Homenaje al maestro" que organiza cada año la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, y pretende "reivindicar la figura del profesor en su función como formadores en valores". De hecho, en el marco de la campaña, han hecho también un vídeo mucho más constructivo, de un grupo de alumnos que treinta años después se reúnen con su maestra para contarle lo mucho que influyó positivamente en sus vidas. Este sí me parece un mensaje precioso y es cierto que como sociedad deberíamos valorar mucho más el trabajo de los docentes. Pero también es cierto que algunos métodos no son respetables, por mucho que en su momento los profesores los emplearan con toda su buena intención.


En tiempos de nuestros abuelos, el castigo físico y psicológico en las aulas era algo prácticamente institucionalizado. ¿Quién no ha oído a la generación de nuestros padres hablar de regletazos en las yemas de los dedos, lanzamiento de borrador a la cabeza, sujetar montones de libros de rodillas, o el cucurucho con orejas de burro? A la madre de Papá-Raro se le quedó marcado a fuego el día que la encerraron toda una mañana en el cuarto de las escobas de la escuela por haber alborotado en clase. ¿Lograron con ello que reflexionara sobre lo que había hecho? Lo único que consiguieron fue que odiara a las monjas de por vida. Y eso es lo que creo que generan ese tipo de "correctivos": resentimiento.

Por suerte los castigos físicos parecen estar ya superados en nuestro sistema escolar, pero aislar a un niño de cara a la pared, humillándole de forma ejemplar delante de toda la clase no es muy diferente a ciertos métodos de antaño. 

La idea de fondo de la campaña (poner en valor la labor de los docentes) me parece estupenda pero creo que en esta ocasión han errado el tiro. Dudo mucho que la silla de pensar represente un ejemplo positivo de formación en valores. Yo al ver esa imagen en lo que pienso es en humillación, aislamiento, castigo, incomprensión. La silla o el rincón de pensar es el recurso cómodo ante un comportamiento inadecuado del alumno. Transmite la idea de que si causas un problema o desobedeces, te castigarán excluyéndote del grupo, serás marcado ante los demás como el rebelde, el conflictivo, el malo. Las etiquetas (aún más las negativas) son terriblemente perniciosas para los niños, porque si alguien recibe constantemente mensajes de que es malo, acabará comportándose mal. Al fin y al cabo, es lo que el entorno espera de él, la profecía autocumplida. Como mucho aprenderá a procurar que la próxima vez no le pillen para no ser castigado.

carteles de Campaña Homenaje al Maestro

Uno de los eslóganes de la campaña afirma: "Poniéndonos de espaldas a todos nos enseñaban a no darle la espalda a nadie". Y yo que creía que la mejor forma de enseñar un comportamiento es con el ejemplo... Ilusa de mí. Poniéndonos de espaldas a la pared lo que les enseñamos es que no pueden contar con nosotros ni con el resto de compañeros cuando haya un conflicto. ¿Cómo enseñar a no dar la espalda a nadie? Pues haciendo eso precisamente: no darle la espalda a nadie, ni siquiera al que "se porta mal". Intentando resolver los conflictos entre todos. Intentando razonar con el niño. Haciéndole entender que su comportamiento puede afectar a los compañeros o al transcurso de la clase. Trabajando la empatía, explicándole cómo se pueden sentir los demás o qué pueden suponer sus actos para el resto de la clase. Ante todo dialogando y acompañando. Hablan de el rincón de construir cuando el rincón de pensar solo destruye. Construir sí, pero no en un rincón ni mirando a una pared; construir juntos, mirándonos los unos a los otros, que resulta mucho más enriquecedor. Uno solo puede construir cosas pequeñitas, con ayuda de los demás se consiguen grandes obras. Así me gustaría que resolvieran los conflictos en la escuela y desde luego así intentamos nosotros resolverlos en casa. Yo no quiero que mi hija obre de un determinado modo por miedo a ser castigada. Me gustaría que lo hiciera porque sabe que está bien y que sepa que aunque se equivoque, siempre contará con nosotros para intentar arreglar las cosas. Claro que es complicado, requiere mucha paciencia, pero creo que es el mejor modo de transmitir valores, que al fin y al cabo es lo que pretendía destacar esta campaña.

Y vosotros, ¿qué opináis del rincón de pensar?

2 comentarios:

  1. Que alivio ver que no soy la única a la que le parece terrible la imagen de la campaña.
    Para mi la silla de pensar significa que sino eres un "borrego" no serás aceptado.
    Gracias, muchas gracias

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  2. Muchas gracias a ti por comentar, Nora. La verdad es que reconforta saber que hay más gente ahí fuera que piensa igual. Yo tampoco puedo con el "borreguismo" ;)

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