Hasta pronto, hombre de las estrellas


Esta entrada la tenía prevista para más adelante, pero hoy me he despertado con la noticia de la muerte de David Bowie y sentía la necesidad de compartirlo ahora.
No creo que sea necesario hacer un elogio aquí de su calidad como músico, como artista integral, pues a estas horas ya poblarán la red miles de textos en este sentido bastante mejor documentados de lo que pueda hacer yo. Lo que sí quiero contaros es que el nombre de este blog le debe mucho al duque blanco.


Si algo representa Bowie para mí es el triunfo de la rareza. Un tipo extraño que se enorgullece de ello, que hace alarde de su no-normalidad, adornándola con vestuario extravagante, maquillajes imposibles, actitud rompedora. El hombre de los ojos de dos colores es un símbolo para todos los que hemos crecido sintiéndonos un poco al margen. Es la prueba viviente de que los raros también pueden (podemos) triunfar, o al menos ser felices con lo que somos.

Pues resulta que un raro y una rara nos encontramos un día formando un proyecto de familia.Y cuando nos enteramos de que un pequeño alien venía de camino, antes siquiera de elegir nombre, elegimos una canción para nuestra criatura. Una canción de Bowie que no es de las más conocidas, pero que capta a la perfección cómo nos sentíamos ante la inminente llegada de nuestro bicho-raro: Kooks.



Bowie escribió Kooks por el nacimiento de su primer hijo, Duncan Jones, en 1971, incluyendo el tema en su cuarto álbum, Honky Dory. Confesó haberse inspirado en un tema de Neil Young que escuchaba cuando le dieron la noticia de que iba a ser padre. La melodía y el mensaje son preciosos. El esperado Zowie tendría unos padres algo raritos, pero que le aguardaban con una inmensa cantidad de amor para compartir.

Quizás no sea la mejor de su repertorio, pero es nuestra canción. La que convertimos en himno cuando esperábamos a la pequeña goblin. La que nos hace llorar porque nos recuerda que lo que más nos une es ser un par de raros enamorados hasta las trancas.

Durante mi embarazo estuve escribiendo un diario con todas las preocupaciones, sentimientos y chorradas que me inspiraba mi estado. Y hace unos meses el papá-raro me sugirió que podría retomar esa costumbre. Por eso me decidí a abrir el blog. No espero llegar muy lejos con esto. Solo pretendo que este espacio sea una especie de diario personal que con el tiempo pueda releer para recordar cómo me hacía sentir mi maternidad de primeriza. Era inevitable tener esta canción en la cabeza a la hora de elegir nombre para el blog y de ahí surgió la idea: mamá-rara. Porque somos un par de excéntricos, extraños, chiflados, raros, que estamos viviendo una historia alucinante de la que nos sentimos muy orgullosos.

Gracias por animarnos a ser diferentes, a ser más libres.
Buen viaje, Ziggy, este espacio va por ti.

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